Vista del Valle de México
1976·Instalación — Tunas, clavos, tortillas, sangre y acrílico sobre madera·244 × 488 cm
Esta obra forma parte de un proceso de largo aliento desarrollado a través de distintas décadas. Su origen se encuentra en la imagen histórica de la primera contemplación de Tenochtitlán por Hernán Cortés al descender de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, uno de los episodios fundacionales más citados en la historia de México.
A partir de reflexiones sobre la conquista, la identidad y la memoria histórica, la pieza contrapone la fascinación ante la ciudad indígena con la violencia que acompañó su sometimiento. Los materiales empleados —tunas, tortillas, sangre, clavos y madera— remiten simultáneamente al territorio, la cultura alimentaria, el cuerpo y la herida, construyendo una imagen donde paisaje e historia permanecen inseparables.
Concebida como una obra de naturaleza efímera, cada presentación implica un nuevo proceso de reconstrucción. La pieza no existe como un objeto fijo e inmutable, sino como una acción de memoria que vuelve a materializarse en cada exhibición, reafirmando la permanencia de los acontecimientos que le dieron origen.
Memoria y ruinaSilencio y presencia